viernes, 4 de septiembre de 2015

¿Por qué no se debaten públicamente los contenidos del nuevo PG-3?


El 3 de enero de 2015, hace por tanto ahora ocho meses, se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la Orden FOM/2523/2014, de 12 de diciembre, por la que se actualizan los artículos del Pliego de prescripciones técnicas generales para obras de carreteras y puentes (PG-3), relativos “a materiales básicos, a firmes y pavimentos, y a señalización, balizamiento y sistemas de contención de vehículos”. Se trata de una actualización muy importante de un documento fundamental para las obras de construcción y de rehabilitación de carreteras en España. No debe olvidarse que el PG-3 forma parte de los contratos de obra (lógicamente con las modificaciones que eventualmente se hayan podido introducir en el pliego de prescripciones técnicas particulares del proyecto).
 
Como es sabido, las especificaciones del PG-3 se refieren a las características que deben tener los materiales que se usan en la obra, a los equipos que se emplean en el proceso de ejecución, a cómo se ha de desarrollar dicho proceso y a las limitaciones que en su caso hay que respetar en él, a las especificaciones que deben satisfacer las unidades de obra tras su terminación, al proceso de control de calidad, a los criterios de aceptación o rechazo de lo construido y, finalmente, a cómo se miden y abonan las unidades de obra. Es decir, los distintos artículos del PG-3 regulan, incluso exhaustivamente, cómo hay que ejecutar las distintas unidades de obra que pueden intervenir en una obra de carretera.


El PG-3 es un documento emanado de la Administración general del Estado, en concreto del Ministerio de Fomento, en uso de su potestad normativa. En la propia Orden ministerial arriba citada se señala que la actualización se promulga “de conformidad con lo establecido en los artículos 29, 40 y 51 y Disposición final única del Reglamento General de Carreteras, aprobado por Real Decreto 1812/1994, de 2 de septiembre, y modificado por el Real Decreto 1911/1997, de 19 de diciembre; Real Decreto 597/1999, de 16 de abril y por el Real Decreto 114/2001, de 9 de febrero”. Por otro lado, en el preámbulo de la Orden también se explica con un cierto detalle la razón de ser de la actualización, básicamente la evolución tecnológica y la entrada en vigor del marcado CE en el ámbito del espacio económico europeo.


Ciertamente se podría analizar si el proceso de redacción de la referida actualización se ha llevado a cabo con suficiente intervención activa de todos los agentes implicados en el proceso de construcción de carreteras. Indudablemente, como no podía ser de otra manera, los aspectos puramente formales referidos a la participación de los sectores afectados se han salvado; así, en la Orden ministerial se indica lo siguiente:  “Esta disposición ha sido sometida al procedimiento de información en materia de normas y reglamentaciones técnicas y de reglamentos relativos a los servicios de la sociedad de la información, previsto en la Directiva 98/34/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de junio de 1998, modificada por la Directiva 98/48/CE, de 20 de julio de 1998, así como en el Real decreto 1337/1999, de 31 de julio, que incorpora estas directivas al ordenamiento jurídico español y, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 24.1.c) de la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, al trámite de audiencia que en ella se establece, habiéndose remitido además a los sectores afectados”. Otra cosa es, sin embargo, si ha habido una participación real de dichos sectores (es algo que podría discutirse) y si ha habido un debate público entre los técnicos interesados en estas materias que podría haber enriquecido el resultado final y, sobre todo, haberlo hecho más fácilmente asumible incluso antes de su entrada en vigor (es algo que no cabe discutir, puesto que no ha habido tal debate).


Pero, una vez publicada la actualización el pasado 3 de enero en el BOE, ¿qué ha ocurrido? Resultó ya en su momento muy llamativo, inexplicable e incluso irritante para algunos, que el “nuevo” PG-3 no se pudiese descargar de la web del Ministerio de Fomento hasta pasados tres meses, cuando la entrada en vigor (salvo para los contratos de obra ya en marcha) se producía al día siguiente de la publicación. En todo caso, lo que no ha ocurrido desde entonces es un debate público sobre las modificaciones introducidas o su significación práctica en las obras. Debe tenerse en cuenta que el alcance real de las nuevas especificaciones es en muchos casos una incógnita y resulta absolutamente conveniente una puesta en común, a fin de que sean conocidas con la mayor amplitud posible y, además, sean asumidas plenamente y con conocimiento de causa por los distintos agentes implicados en las obras.


¿Quién tendría que haber promovido ese debate público? Ciertamente nadie tiene la responsabilidad concreta de hacerlo. No tiene por qué hacerlo el Ministerio de Fomento, por supuesto, pero es una lástima que no se haga ahora lo que era normal en cambio hace treinta o cuarenta años: era el propio Ministerio el que organizaba sesiones públicas en las que se explicaban los cambios y su alcance, a la vez que se recogían las inquietudes al respecto de los agentes implicados, que podían ver así resueltas en una gran medida sus lógicas dudas. Desgraciadamente, la progresiva destecnificación que ha venido experimentándose en el Ministerio de Fomento desde hace al menos veinte años hace muy difícil que sean posibles determinadas iniciativas, aunque probablemente tiene una mayor influencia la poca proclividad a la transparencia (cuando no el oscurantismo activo) de los responsables técnicos de la redacción del PG-3.


Pero ¿por qué no han promovido el debate público los agentes involucrados en el proceso de construcción de carreteras, a través, por ejemplo, de sus asociaciones sectoriales? A un observador externo le resulta sorprendente este hecho, sobre todo cuando en privado dichos agentes manifiestan sin ambages la conveniencia e incluso la necesidad de proceder a tal debate. Todos ellos estarían encantados de organizar y de participar en ese debate si el Ministerio de Fomento adoptase algún tipo de iniciativa. Sin embargo, como es evidente que no la adopta, el resto de la comunidad técnica no se atreve, tiene miedo de que alguien en el Ministerio se lo tome a mal. Es una situación que roza el ridículo, pero es la que es. Y lo peor no es que sea ridícula, sino que es sintomática de una manera poco sana de ver y de hacer las cosas. Después de siete años de una durísima crisis del sector de la construcción en España, muchas empresas, y sus correspondientes asociaciones sectoriales, no parecen haber cambiado de mentalidad: a la vez que proclaman su fe en paradigmas como la innovación siguen esperando que las adjudicaciones de las obras les lleguen por sus buenos contactos en el Ministerio, para lo que es imprescindible no significarse con acciones que pudieran resultar molestas al Director o Subdirector general de turno.


En definitiva, es una pena que no haya un debate público cuyo resultado no puede ser sino positivo, en la medida en que acercaría a más personas las nuevas especificaciones, pondría de manifiesto los puntos críticos en la aplicación de esas especificaciones, llamaría la atención sobre los riesgos de utilizar indebidamente algunas de ellas, señalaría las carencias y marcaría sin duda las necesidades de innovación.

lunes, 24 de agosto de 2015

Historia (breve y con minúscula) de las enseñanzas de las carreteras en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid.


Desde que en 1802 D. Agustín de Betancourt fundara la Escuela de Caminos y Canales, la importancia que en todos los planes de estudio se ha dado a la construcción y conserva­ción de caminos ha sido fundamental, puesto que, sin duda, estas materias constituyen parte esencial de estos estudios. Incluso algunos años antes, cuando el Conde de Guzmán recibió el encargo de Carlos IV de organizar el Cuerpo de Caminos y Canales, uno de los objetivos perseguidos era "conseguir que se planteen bien los proyectos relativos al trabajo y alineación de caminos y canales y las obras de mampostería, puentes y demás".
Sin embargo, es después de la Guerra Civil cuando la enseñanza de la Ingeniería de carreteras en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid empieza a configurarse poco a poco tal y como hoy se concibe.
En el plan de estudios de 1947 había una asignatura de "Caminos" impartida durante el 4º curso de la carrera. Con tres horas semanales teóricas durante todo el curso abarcaba, fundamental­mente, el trazado, las obras de tierra y de explanación, el proyecto y construcción de firmes y algunos elementos auxiliares de la carretera. Los dos tomos del libro "Caminos" de D. José Luis Escario, reflejan perfectamente el contenido y extensión de la asignatura hasta el año 1965, en que tuvo lugar su jubilación como profesor de la Escuela. Durante los últimos años de este período se empezaba a notar la ausencia de la Ingeniería de Tráfico en el programa, debido a que la rápida motoriza­ción del país exigía ya el empleo de las técnicas de planeamiento y de ordenación y regulación del tráfico, que con varias décadas de adelanto se habían desarrollado especialmente en Estados Unidos. En el plan que se comenta había también una asignatura de "Aeropuertos" que, con una clase semanal, se impartía durante el 5º curso; esta asignatura tenía un desarrollo muy limitado. 
En el Plan de 1957, en el que ya se introducen especialidades en el 5º curso, el denominado Grupo XXI "Caminos" comprendía tres asignaturas:

  • "Caminos" de 4º curso, con dos clases teóricas y una práctica por semana durante el curso. 
  •  "Caminos" de 5º curso, común para los alumnos de las especialidades de Construcción, Transportes y Urbanismo y el mismo número de horas lectivas que en 4º curso. 
  •  "Aeropuertos civiles" de 5º curso, para los alumnos de la especialidad de Transportes, con una clase teórica y media práctica durante todo el curso.

A partir del curso 1966-67 se inicia una importante evolución en los programas. La asignatura "Caminos" de 4º curso empezó ya a configurarse como un curso general de carreteras, dado que una parte del alumnado no tendría ya más contactos con la materia durante la carrera. Se hizo un repaso crítico del programa correspondiente al Plan anterior reteniendo las materias fundamentales, a las que se añadieron algunos temas considera­dos básicos, tales como los de introducción a la Ingeniería de Tráfico y eliminando otros que habían perdido trascendencia en aquellos años. El programa de la asignatura "Caminos" de 5º curso se componía fundamental­mente de dos partes: una de Ingeniería de Tráfico, con nociones sobre planeamiento y ordenación y regulación de tráfico, y otra sobre firmes de carreteras. Se añadieron también algunos temas complementarios. A la asignatura "Aeropuertos civiles" de 5º curso se le dio un contenido relativamente amplio, con un tratamiento independiente. 
El plan de 1964, por su parte, asignó a la Cátedra del Grupo XX "Caminos y Aeropuertos" también tres asignaturas:

  • "Caminos", en 4º curso, con dos clases teóricas y una práctica por semana durante todo el curso. 
  •  "Caminos y aeropuertos", en 5º curso, para la especialidad de Transportes, Puertos y Urbanismo, con tres clases teóricas y una práctica por semana durante el primer cuatrimestre. 
  •  "Ingeniería de tráfico", en 5º curso, para la misma especialidad, con dos clases teóricas semanales durante el segundo cuatrimestre.

Sobre la primera asignatura hay poco que reseñar, dado que correspondía prácticamente a la homónima del Plan de 1957. En cambio, las asignaturas de 5º merecen un comentario aparte. El establecimiento de una asignatura independiente sobre Ingeniería de Tráfico suponía sobre todo el reconocimiento de una importante rama de la Ingeniería Civil.
Por su parte, la asignatura denominada "Caminos y aeropuertos" quedó configurada en un principio como una ampliación de la de 4º curso, exceptuando evidentemente la parte referente a Ingeniería de Tráfico. Incluía por ello algunos temas de trazado, geotecnia, firmes y conservación, así como una serie de lecciones sobre aeropuertos. Puede decirse, sin embargo, que este programa oficial no llegó nunca a desarrollarse de este modo, debido a que las materias de trazado y geotecnia de carreteras no tratadas en 4º curso resultaban más propias de seminarios o de cursos monográficos de posgrado y al ser resumidas y separadas del contexto básico desarrolla­do en el curso anterior perdían su interés formativo para el alumno. Por otro lado, se hizo pronto evidente la imposibilidad, por falta material de tiempo, de desarrollar debidamente en 4º curso los temas sobre firmes de carreteras. Por estas razones la asignatura de 5º curso quedó conformada desde el principio como si su título fuera realmente "Firmes de carreteras y aeropuertos".
En el plan que inicialmente se denominó 1964/75, en el cual la carrera se estructuró en seis cursos académicos, las enseñanzas relativas a la ingeniería de carreteras quedaron ya configuradas como lo han estado hasta la extinción de los tradicionales estudios de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Este plan fue aprobado provisionalmente por O.M. de 16 de septiembre de 1976 (B.O.E. de 30 de octubre) y de 31 de julio de 1979 (B.O.E. de 1 de septiembre) y, definitivamente (plan de 1983), con algunas modificaciones, por O.M. de 27 de junio de 1983 (B.O.E. de 9 de septiembre).
La asignatura denominada "Caminos y aeropuertos", que se ha impartido por última vez en el curso académico 2014-2015, pertenecía al 5º curso de la carrera, era común para los alumnos de las cuatro especialidades (Cimientos y Estructuras, Transportes, Urbanismo y Ordenación del Territorio, Hidráulica y Energética) y tenía asignadas durante todo el año académico 3 horas lectivas semanales de clases teóricas y 1 hora de clases prácticas.
Por su parte, la asignatura denominada "Infraestructura de carreteras y aeropuertos", que se impartirá por última vez durante el curso 2015-2016, se encuadraba en el 6º curso de la carrera, como optativa para los alumnos de la especialidad de Transportes y con una asignación durante el primer cuatrimestre de 3 horas lectivas semanales de clases teóricas.
La tercera asignatura dedicada a la ingeniería de carreteras en el plan de estudios de 1983 era la denominada "Ingeniería de tráfico". Pertenecía al 5º curso de la carrera, era obligatoria para los alumnos de la especialidad de Transportes y tenía asignadas durante el segundo cuatrimestre 3 horas lectivas semanales de clases teóricas (en el plan provisional 1964/75 estaba encuadrada en el segundo cuatrimestre del 6º curso). Esta asignatura se ha impartido también por última vez en el curso 2014-2015.
En el curso 2010-2011 comienza en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid el nuevo Grado en Ingeniería Civil y Territorial. En él las enseñanzas de las carreteras están en el cuarto y último año, por lo que se empezaron a impartir en el curso 2013-2014.
En estos estudios hay una materia, obligatoria para las tres especialidades, denominada “Caminos”, con 4,5 créditos ECTS e impartida durante el séptimo semestre del plan de estudios. Realmente son dos asignaturas diferentes, aunque sin apenas diferencias entre ellas, una para la especialidad de Construcciones Civiles y la otra para las especialidades de Hidrología y de Transportes y Servicios Urbanos. En el mismo semestre, también con 4,5 créditos ECTS, hay una asignatura denominada “Firmes y pavimentos”, que es optativa para los estudiantes de la especialidad de Construcciones Civiles. En el siguiente semestre (es decir, el octavo del plan de estudios) hay otras dos asignaturas obligatorias para la especialidad de Transportes y Servicios Urbanos, ambas con 3 créditos ECTS: “Firmes y pavimentos” y “Tráfico y seguridad viaria”.
En el curso 2014-2015 han comenzado, por su parte, los estudios del nuevo Máster Universitario en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos (habilitante para el ejercicio de esta profesión regulada en España), de 120 créditos ECTS. En él las enseñanzas de carreteras están en el segundo y último año, por lo que se empezarán a impartir en el curso 2015-2016. Hay una asignatura obligatoria para todos los alumnos que es la denominada “Planificación y gestión de carreteras”, que se impartirá en el tercer semestre del plan de estudios y que tiene asignados 4,5 créditos ECTS. Hay propuestas así mismo en este momento otras tres materias más, todas ellas optativas en el cuarto semestre del Máster y también con 4,5 créditos ECTS: “Aeropuertos”, “Diseño viario” y “Gestión de la circulación viaria”.
Finalmente, en el Máster Universitario en Sistemas de Ingeniería Civil (cuya carga total es de 60 créditos ECTS), que se empezó a impartir en el curso 2009-2010, se ofrecen en este momento las siguientes asignaturas (todas ellas optativas y de 4,5 créditos ECTS): “Explotación viaria y seguridad de la circulación”, “Tecnología de carreteras y aeropuertos”, “Análisis y diseño de pavimentos”, “Sistemas de explotación de carreteras”, “Diseño viario” y “Gestión de la circulación viaria”. Estas dos últimas son las mismas asignaturas a las que se ha aludido más arriba y que se impartirán simultáneamente en el Máster Universitario en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Algunas palabras o acepciones usadas en la ingeniería de carreteras y que no están recogidas en la 23ª edición del Diccionario de la Real Academia Española

Recientemente ha aparecido la 23ª edición del Diccionario de la Real Academia Española. Rápidamente se han suscitado discusiones sobre determinadas nuevas entradas que, según algunos, no estarían en consonancia con el lema de la Academia: "Limpia, fija y da esplendor". Al hilo de esas discusiones llama la atención la ausencia en el Diccionario de términos que, al menos en algunos ámbitos como puede ser el de la ingeniería de carreteras, se utilizan desde hace muchas décadas y que, en general, no están en contradicción con una visión purista de nuestra lengua. Sin ningún ánimo de exhaustividad se recogen a continuación algunos de dichos términos.

  • Activante: Producto químico que se añade en ocasiones a los betunes asfálticos para mejorar su adhesividad con los áridos.
  • Acuerdo: Rasante curva, habitualmente parabólica, que en el trazado en alzado de carreteras y ferrocarriles sirve para unir dos rasantes uniformes con distintas inclinaciones. Según la orientación de su curvatura puede ser cóncavo o convexo.
  • Auscultar: Evaluar las características estructurales y de superficie de un firme mediante un equipo específico más o menos automatizado.
  • Bionda: Sección en forma de doble onda de los perfiles metálicos que se utilizan como barreras o dispositivos de contención en las carreteras. Por extensión, estas mismas barreras metálicas.
  • Blandón: Deterioro de un firme producido como consecuencia de una acumulación de partículas arcillosas en el terreno subyacente, lo que provoca un cierto hundimiento cuando pasan vehículos pesados estando húmedo dicho terreno.
  • Captafaro: Dispositivo de balizamiento utilizado en las carreteras como elemento de guiado horizontal que, mediante retrorreflectores, refleja la luz incidente, en especial la procedente de los faros de los vehículos.
  • Clotoide: Curva de la familia de las espirales logarítmicas que en el trazado en planta de carreteras y ferrocarriles se utiliza como transición entre las alineaciones rectas y las circulares.
  • Deflectógrafo: Equipo utilizado para medir las deflexiones en un pavimento
  • Deflectograma: Representación gráfica de las deflexiones medidas en un pavimento.
  • Deflectómetro: Equipo utilizado para medir la deflexiones en un pavimento
  • Deflexión: Desplazamiento elástico en sentido vertical que experimenta la superficie de un pavimento bajo las ruedas de un vehículo pesado.
  • Fíller: La fracción más fina o pulverulenta de la materia mineral que constituye una mezcla asfáltica, que puede provenir de los propios áridos empleados o estar formada, en todo o en parte, por un producto añadido en la fabricación de aquella (es anglicismo).
  • Filmógeno: Líquido que una vez distribuido por pulverización sobre la superficie de un pavimento de hormigón crea una película impermeable que impide la evaporación prematura del agua empleada en la fabricación de dicho hormigón.
  • Fluxado: Que está disuelto en un aceite derivado del alquitrán (es galicismo).
  • Fotogeología: Trabajo que se lleva a cabo a partir de pares de fotografías con visión estereoscópica para la elaboración de un plano geológico.
  • Geoalótropo: Cualquier material de naturaleza muy distinta a la del terreno que en un trabajo de explanación se puede utilizar con fines diversos y que queda finalmente incorporado en dicha explanación: tejido, malla, lámina impermeable, bloque de plástico, etc.
  • Georradar: Equipo de auscultación basado en la emisión y recepción de ondas de muy alta frecuencia.
  • Geotextil: Tela o lámina, elaborada a partir de fibras o de tejidos plásticos, que se emplea en las explanaciones con diversos fines: separación, filtro o drenaje.
  • Hidrocarbonado: Dícese de los ligantes bituminosos o de productos similares en la medida en que su composición química se caracteriza por estructuras moleculares formadas por átomos de hidrógeno y de carbono.
  • Hidrosiembra: Técnica para dotar de vegetación a un talud que consiste en la proyección de una dispersión en agua de semillas, celulosa y abonos.
  • Isleta: Zona de la plataforma de una carretera, establecida mediante un rayado o una sobreelevación, que no puede ser pisada por los vehículos y que sirve para encauzar los movimientos de estos.
  • Macrotextura: Rugosidad de la superficie de un pavimento formada por irregularidades que tienen algunos centímetros en horizontal y algunos milímetros en vertical.  
  • Mástico: Mezcla de fíller con un betún asfáltico (es galicismo).
  • Mechinal: Tubo que se introduce, ligeramente inclinado, en el terreno que hay detrás de un muro, dejando un extremo al aire, para facilitar la salida del agua que dicho terreno pueda tener en exceso, aliviando así las presiones sobre el muro.
  • Megatextura: Conjunto de irregularidades de la superficie de un pavimento formado por las que tienen algunos decímetros en horizontal y algunos centímetros en vertical.
  • Microaglomerado: Mezcla asfáltica en la que los áridos son de tamaño reducido a fin de poder colocarla en una capa de pequeño espesor.
  • Microtextura: Aspereza de la superficie de un pavimento formada por irregularidades que tienen algunas décimas de milímetro tanto en horizontal como en vertical.
  • Miniglorieta: Glorieta cuya isleta circular central es de pequeño diámetro.
  • Mulches: Colchones de paja que mantienen la humedad para favorecer el crecimiento de la vegetación (es anglicismo).
  • Multicapa: Modelo de una estructura formada por varios estratos más o menos horizontales, como ocurre con los firmes de carretera.
  • Omnidireccional: Enlace entre dos autopistas en el que todos los ramales permiten movimientos directos, tanto en los giros a la derecha como a la izquierda.                                                                                                                      
  • Pedraplén: Relleno que permite que la rasante de una vía de comunicación discurra por encima del nivel del terreno y que está formado por trozos de roca de gran tamaño.
  • Subbase: En un firme de carretera la capa que se dispone entre la de base y la explanada o subrasante.
  • Subrasante: Explanada. Superficie sobre la que se apoya el firme de una carretera.
  • Zahorra: Mezcla de gravas y arena de manera que las proporciones de las partículas de los diferentes tamaños sean similares.