martes, 19 de julio de 2011

Para conservar las carreteras primero hay que planificar la conservación adecuadamente, luego programarla de manera realista y, finalmente, hacer las oportunas consignaciones presupuestarias.

Para poder llevar a cabo en una red viaria una conservación eficiente es preciso contar con una verdadera política de conservación, lo que supone una voluntad y un compromiso expresos de los responsables políticos, que se deben plasmar no sólo en la planificación viaria, sino en la propia organización de las administraciones públicas correspondientes, en la gestión de la conservación y, en última instancia, en la política presupuestaria.
Las administraciones que no tienen implantado un verdadero sistema de gestión (la inmensa mayoría de las españolas) tienden a utilizar estrategias de conservación que no responden realmente a ninguna programación, pero que están más próximas al extremo de las estrategias exclusivamente curativas, basadas en actuaciones de rehabilitación estructural muy distanciadas en el tiempo. Hay así un aparente ahorro de costes de conservación, pero trasladando de manera encubierta importantes costes a los usuarios, en la medida en que un peor estado supone un aumento notable de los costes de operación, además de un empeoramiento de las condiciones de seguridad de la circulación.
La mayoría de los planes de infraestructuras del transporte que se han redactado en España han incluido entre sus objetivos la preservación del patrimonio viario, pero la atención que de verdad se presta a este objetivo en la subsiguiente programación es pequeña, tanto en términos absolutos como relativos, y siempre por debajo de las necesidades reales. En concreto, en el PEIT 2005-2020 se preveía que las inversiones ferroviarias supusiesen el 48,70 % del total, mientras que las previsiones para la conservación y explotación de carreteras alcanzaban sólo el 9,07 %; de esta proporción, únicamente el 37 %, según el Plan de Conservación y Explotación) COEX del Ministerio de Fomento para el cuatrienio 2005-2008, se destinaría a la rehabilitación y mejora de firmes (si bien luego no se ha llegado, incluso en los mejores años, ni a la mitad de las cantidades previstas).

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